Cronicas soñadas de una rosa...

...y me di cuenta que era mejor vivir en un sueño. Imaginar que por fin hacía todo lo que deseaba y de esta forma dar por fin mi primer beso...

domingo, octubre 01, 2006

El príncipe galante… (parte III)

Luego de esa fatal experiencia, cree durante algunos días una burbuja a mi alrededor, donde claramente no cabían ni pantalla ni teclado. Me separé un tiempo de ese mundo que me había mantenido encerrada por casi 4 años. Obviamente esta separación no duro mucho tiempo, y ya luego estaba nuevamente sentada frente a la pantalla con las manos prontas a tocar el teclado que, para ese entonces, ya ocupaba perfectamente. Ahora escribo a mil por hora, y es mi pasión… no me refiero al sólo hecho de chatear, sino de escribir en general, poesías, cuentos, pensamientos, etc.

Cuando entre a MSN, después de tantos días, tal fue mi sorpresa al encontrarme con un feliz pero preocupado Ernesto*:

“que te ha pasado?”… “por qué no me has escrito?”… “te eché de menos” (eché de mas… como el me decía).. y así, mas y mas preguntas y declaraciones, todas antes del típico “Hola, como estás?”

Debo decir que eso me hizo muy bien.

Le conté todo lo sucedido esa noche en que nos conocimos, y el me leyó atentamente… Durante 1 año y 5 meses, nos leímos atentamente…

Él era (y sigue siéndolo), magnífico. Podíamos pasar una noche completa pegados en MSN, hablando de todo, diciéndonos de todo… Otras veces nos pegábamos esa noche entera al telefono. Una vez cumplimos un record de hablar 9 horas, una hora llamaba él, y otra yo… yo quedé con mi oreja roja e imagino que él también.

Ernesto era un galán en todo sentido. Sin la necesidad de estar presente de una forma física, lograba seducirme de la manera mas apasionante que jamás había vivido. Era tan detallista en sus encantos que no necesitaba hablarme al oído para hacerme sentir incomoda… pero de la manera mas exquisita que se puede sentir uno “incomoda”…

Era, él, dueño de un vocabulario muy extenso, por lo que me hice, mas aún, amiga de un diccionario. Cada vez que hablábamos yo tenía mi diccionario para así buscar cada palabra usada por él, no captada por mí. Pensándolo bien, eso debe haber sido una gran ayuda en mi facilidad de expresiones a la hora de escribir hoy en día.

Cuando escuche su voz por primera vez, no dude que era celeste (soy kinestésica-visual, para no entrar en explicaciones, averigüen ustedes a lo que me refiero). Me enamore de su voz, era tan suave, sin la necesidad de no ser ronca también; y lo mejor fue darme cuenta que su forma y encantos al hablar eran los mismos de su escritura, por lo que se me hizo costumbre el tener que cerrar los ojos cada vez que hablábamos al teléfono… de esta forma se me hacía mas fácil aun la idea de tenerlo a mi lado, imaginarlo a mi lado. Claro que esos son detalles de los que él nunca tuvo conocimiento.

Era casi perfecto, pero tenía un comportamiento que nunca acepté. Cada vez que se sentía mal y que entraba a una etapa depresiva, él desaparecía… extrañamente desaparecía. No contestaba las llamadas, no respondía los mensajes y no aparecía en MSN. A veces días, luego semanas, después fueron meses… Yo pude aguantarlo un par de veces, pero nada es para siempre. Lo dulce también sabe amargo…

Muchas veces le di a conocer mi opinión, pero no veía grandes cambios de su parte, y de esta forma, un día comencé a desaparecer yo también.

El día en que reaparecimos, me di cuenta que nos habían sucedido muchas cosas en nuestra ausencia; cosas en las que realmente nos necesitábamos pero no estábamos… Entonces me puse aun mas reflexiva de lo que suelo ser, y me dije: Si aún estando distanciados de una forma física, lo estamos aun mas de una forma espiritual… que va a pasar si llega el día en que nos juntemos? … Y se lo dije.

Por tercera vez veía alejarse a alguien muy especial…